Tienes una agencia digital. Un cliente te llama porque su WordPress ha dejado de funcionar.
Podrías contratar a un especialista. Pero claro. Hay que pagarle.
Y tú eres muy listo.
Así que decides arreglarlo por tu cuenta. Abres Google. Abres ChatGPT. Abres veinte pestañas.
Pruebas un código. Luego otro. Desactivas un plugin.
Y cuando por fin consigues solucionarlo, han pasado cuatro horas.
Cuatro.
Pero oye, te has ahorrado pagar a un técnico.
Qué crack.
Lo mejor de trabajar gratis para ti mismo es que nunca te llega la factura.
Porque esa es la trampa. Cuando pagas a un profesional externo, ves el dinero salir de tu cuenta. Cuando lo haces tú, parece que no cuesta nada.
Total, ya estás en la oficina. Ya tienes el ordenador encendido. Y tampoco te vas a enviar una factura por las horas que has trabajado.
Maravilloso sistema de contabilidad.
Ahora solo tienes que recuperar la mañana, terminar los dos presupuestos que has dejado pendientes y explicarle al cliente del otro proyecto por qué todavía no has avanzado.
Pero el dinero del técnico sigue en tu bolsillo. Eso que te llevas.
El problema no es que no sepas hacerlo.
Probablemente sabes. Llevas años trabajando con WordPress. Has instalado plugins, configurado tiendas online, solucionado incompatibilidades y peleado con servidores.
Y cuando aparece una incidencia, puedes investigar hasta encontrar la solución.
Perfecto. Pero hay una pregunta que deberías hacerte.
¿Te compensa dedicar tu tiempo a eso?
Porque saber hacer algo no significa que tengas que hacerlo personalmente.
Un propietario de una agencia puede saber diseñar una web, configurar una campaña, redactar textos y preparar un presupuesto. Y, aun así, no dedicarse a hacerlo todo él.
Para eso existen los colaboradores. Qué concepto más revolucionario.
Y entonces llega WooCommerce para alegrarte el lunes.
Un cliente te dice que su tienda está haciendo cosas raras. El banco autoriza los pagos, pero algunos pedidos aparecen cancelados.
Otro tiene problemas con las renovaciones de suscripciones. Y un tercero ha actualizado un plugin y ahora la web muestra un error crítico.
Ya tienes entretenimiento para toda la mañana.
Porque estas cosas no siempre se solucionan desactivando un plugin y volviéndolo a activar. A veces toca revisar registros, investigar el código, comprobar comunicaciones con servicios externos y averiguar qué ha cambiado.
Y mientras estás con todo eso, tu agencia sigue necesitando que alguien la lleve.
Los clientes no desaparecen. Las entregas no se retrasan solas. Y los presupuestos tampoco se envían por telepatía.
Una lástima.
No necesitas contratar otro programador en plantilla.
Hay agencias que no tienen suficiente volumen de incidencias técnicas para justificar una contratación. Y tiene todo el sentido del mundo.
Quizá este mes tienes tres problemas con WordPress. El siguiente ninguno. Y dentro de dos meses aparece una tienda WooCommerce que decide complicarte la existencia.
Para eso puedes contar con un especialista externo.
Alguien a quien recurrir cuando aparece una incidencia que no quieres, no puedes o no te compensa asumir internamente.
Sin tener que contratar a una persona en plantilla. Sin buscar un freelance diferente cada vez. Y sin convertirte tú en el servicio de urgencias informáticas de todos tus clientes.
Que bastante tienes ya.
Tu cliente sigue siendo tu cliente.
Y esto conviene dejarlo claro. Externalizar el soporte técnico no significa entregar tu cartera de clientes a otra empresa.
Tu agencia mantiene la relación comercial. Tú decides cómo quieres trabajar.
Podemos acordar que yo intervenga directamente contigo o que el soporte se preste bajo la marca de tu agencia. Lo importante es definirlo antes de empezar.
Porque tú no estás buscando otro problema que gestionar.
Estás buscando a alguien que te quite uno de encima.
«Pero Pedro, contratarte también cuesta dinero».
Pues claro. Y me parece estupendo que lo tengas en cuenta.
No todas las incidencias necesitan un técnico externo. Si puedes resolver un problema en diez minutos y te compensa hacerlo, adelante.
No voy a aparecer en tu oficina para quitarte el ratón de la mano.
Pero si llevas tres horas investigando algo que no consigues solucionar, quizá deberías hacer otras cuentas.
- ¿Cuánto vale tu tiempo?
- ¿Qué trabajo has dejado de hacer?
- ¿Cuánto te está costando retrasar otras tareas?
- ¿Y cuánto tiempo más vas a dedicarle?
Porque una cosa es ahorrar dinero.
Y otra es perder una mañana para evitar pagar una factura.
Así trabajo con las agencias.
Soy Pedro. Trabajo con WordPress, WooCommerce y plataformas de formación online.
En 112Tecnologico ayudo a agencias digitales a resolver incidencias técnicas sin que tengan que asumir personalmente todos los problemas de sus clientes.
Y la forma de trabajar es bastante sencilla.
- Me cuentas qué está pasando.
- Reviso la información y te digo si puedo ayudarte.
- Acordamos el alcance, las condiciones y el presupuesto.
- Cuando me das el OK, comienzo la intervención.
Sin necesidad de contratarme en plantilla. Ni prepararme una mesa en tu oficina. Ni invitarme a la cena de Navidad.
Aunque si hay jamón del bueno, podemos hablar.
Tú a tus clientes. Yo a los marrones técnicos.
Tu agencia no tiene por qué saber solucionarlo absolutamente todo. Pero sí debería saber a quién llamar cuando algo se complica.
Porque mientras tú te ocupas de hacer crecer tu negocio, alguien puede encargarse de investigar por qué WordPress ha decidido amargarte el día.
Y eso no es tirar el dinero. Es decidir dónde quieres invertir tu tiempo.
Así que la próxima vez que lleves una mañana entera peleándote con WooCommerce, recuerda que tienes otra opción.
Me cuentas el marrón. Vemos cómo abordarlo. Y tú vuelves a lo tuyo.
¿Tu agencia necesita un técnico de confianza?
Cuéntame qué tipo de incidencias gestionas y vemos cómo podemos colaborar. Soporte puntual o recurrente, con condiciones claras y sin compromisos innecesarios.
112Tecnologico. Haz lo que te salga de los plugins.
Tú a lo tuyo. Yo a los marrones técnicos.




