Tu web es preciosa. Carga rápido. Tiene unas animaciones espectaculares. Y el PageSpeed está en verde.
Enhorabuena.
Ahora explícame por qué llevas tres días sin recibir un pedido.
Ah. Que nadie ha comprobado la pasarela de pago. Que el formulario de contacto no está enviando correos. Y que las suscripciones de WooCommerce llevan varios días sin renovarse correctamente.
Pero tranquilo.
El botón de comprar tiene un degradado espectacular.
Una web no funciona porque puedas abrirla desde el móvil.
Vamos a aclarar una cosa. Que tu WordPress cargue correctamente no significa que esté haciendo lo que tiene que hacer.
Puedes tener una página de inicio impecable, un diseño maravilloso y unas métricas de rendimiento que harían llorar de emoción a cualquier especialista en optimización.
Y, mientras tanto, estar perdiendo clientes sin enterarte.
Porque una tienda online no existe para que admires lo bonita que ha quedado. Existe para vender.
Una academia online tiene que permitir que sus alumnos accedan a sus cursos. Y un formulario de contacto debería hacer algo bastante revolucionario.
Enviar el mensaje.
Ya ves. Tampoco estamos pidiendo que WordPress nos prepare el desayuno.
El banco ha cobrado. WooCommerce dice que no.
Imagina esta situación.
Un cliente entra en tu tienda. Elige un producto. Introduce los datos de su tarjeta. El banco autoriza la operación.
Todo perfecto.
Hasta que entras en WooCommerce.
Pedido cancelado.
¿Perdona?
El cliente ha pagado. El banco ha autorizado el cobro. Y tu tienda está convencida de que no ha vendido nada.
Ahora explica tú por qué nadie está preparando el pedido.
Este tipo de discrepancias puede aparecer cuando falla la comunicación entre la pasarela de pago y WooCommerce, aunque hay que investigar cada caso para identificar la causa real.
Y aquí viene lo interesante. La página de inicio sigue funcionando. El catálogo también.
El problema está en un proceso que nadie comprueba hasta que un cliente llama preguntando por su pedido.
Joder, qué alegría.
El formulario funciona. Los correos están de vacaciones.
Otro clásico.
Un visitante rellena el formulario de contacto. Pulsa enviar. Y aparece un mensaje precioso:
Gracias por contactar con nosotros. Te responderemos lo antes posible.
Y tú no recibes absolutamente nada.
El visitante cree que su mensaje ha llegado. Tú crees que nadie está interesado en tus servicios.
Y el problema puede estar en la configuración del correo, en el servidor o en cualquier otro punto del proceso de envío.
Pero como el formulario muestra el mensaje de confirmación, todos contentos.
Menos tu cuenta bancaria.
Y luego están las suscripciones. Esas pequeñas criaturas maravillosas.
Si tienes una tienda con suscripciones, la diversión puede ser todavía mayor. Porque no basta con comprobar que un cliente puede comprar hoy.
También hay que comprobar qué sucede cuando llega la siguiente renovación.
- ¿Se genera correctamente el pedido?
- ¿Se procesa el pago?
- ¿Se aplican los impuestos que corresponden?
- ¿Se actualiza el estado de la suscripción?
- ¿Se envía la comunicación al cliente?
Son procesos que pueden fallar aunque la tienda siga mostrando sus productos perfectamente.
Y cuando descubres el problema, quizá ya llevas varias renovaciones fallidas.
Pero oye. La home sigue cargando en menos de un segundo.
Si tienes una agencia, esto también es problema tuyo.
Y aquí es donde la cosa se pone interesante.
Porque tu cliente no distingue entre un problema de diseño, uno de programación y otro de configuración del servidor.
Para él, la web no funciona. Y como la web se la hiciste tú, te llama a ti.
Da igual que el problema lo haya provocado una actualización, una pasarela de pago o una integración externa.
Ahora tienes que investigarlo. Revisar registros. Comprobar comunicaciones. Descartar incompatibilidades.
Y averiguar por qué algo que ayer funcionaba hoy ha decidido complicarte la mañana.
Mientras tanto, los presupuestos siguen esperando y los proyectos no avanzan solos.
La solución no es instalar otro plugin y cruzar los dedos.
Cuando una web presenta un problema, lo primero es entender qué está fallando realmente.
No empezar a instalar herramientas a ver si alguna tiene la bondad de solucionarlo.
Hay que comprobar los procesos importantes del negocio.
- Realizar compras de prueba cuando corresponda.
- Comprobar que los pedidos cambian correctamente de estado.
- Verificar el envío y la recepción de correos.
- Revisar los registros de errores.
- Comprobar las tareas programadas y las renovaciones.
- Investigar las comunicaciones con servicios externos.
- Confirmar que la solución no ha provocado otro problema.
Porque una cosa es conseguir que desaparezca un mensaje de error. Y otra bastante diferente es solucionar la causa que lo estaba provocando.
Una web funciona bien cuando hace lo que tiene que hacer. No cuando simplemente parece que funciona.
Tú sigue haciendo webs. Yo me ocupo de los marrones.
Soy Pedro. Trabajo con WordPress, WooCommerce y plataformas de formación online.
En 112Tecnologico ayudo a agencias digitales y negocios a investigar y solucionar problemas técnicos.
Desde una tienda que no procesa correctamente los pagos hasta una academia donde los alumnos no pueden acceder a sus cursos.
No necesitas convertirte en especialista en pasarelas de pago porque uno de tus clientes tenga un problema con Redsys.
Ni pasarte media mañana investigando por qué WooCommerce ha decidido cancelar pedidos.
Me cuentas qué ocurre. Reviso el caso, te explico cómo podemos abordarlo y acordamos las condiciones.
Y cuando me das el OK, me pongo con ello.
Así tú puedes seguir atendiendo a tus clientes. Que bastante tienes ya.
¿Tu web parece funcionar, pero algo no cuadra?
Cuéntame qué está pasando y vemos cómo solucionarlo. Sin complicaciones y con un presupuesto claro antes de empezar.
112Tecnologico. Haz lo que te salga de los plugins.
Cuando la cosa se vaya a la mierda, ya sabes a quién llamar.

