Antes, para modificar una función de WordPress, necesitabas saber algo de PHP. Ahora necesitas ChatGPT y una confianza en ti mismo que ya quisieran muchos cirujanos.
Le preguntas cómo modificar WooCommerce. Te da un código, lo pegas y funciona. Joder, qué fácil. Te vienes arriba, le pides otra cosa y luego otra. Ya que estamos, vamos a tocar también el proceso de compra, que seguro que se puede mejorar.
Total, si la IA lo hace todo. Hasta que deja de hacerlo.
La IA es maravillosa. El problema es quién está al volante.
Que quede clara una cosa: me encanta la inteligencia artificial. La utilizo para programar, revisar código, investigar errores y encontrar soluciones. Me parece una de las mejores herramientas que hemos tenido los que trabajamos con tecnología.
Pero hay una diferencia importante entre utilizar la IA para programar y utilizarla para jugar a ser programador. La diferencia aparece cuando algo sale mal.
ChatGPT puede darte un fragmento de código que parece perfecto, con sus comentarios, sus explicaciones y esa seguridad con la que te dice que ahora todo debería funcionar. Pero tu WordPress tiene 38 plugins, tres integraciones, una pasarela de pago y una modificación que hizo un programador en 2019.
La IA no conoce automáticamente todas esas particularidades. Si no le das el contexto necesario, puede proponerte algo que funcione en un ejemplo y no sea adecuado para tu instalación.
Pero tú tranquilo. Copia, pega y a vivir.
Que funcione no significa que esté bien hecho.
Imagina que tienes un problema con los precios de WooCommerce. Le preguntas a ChatGPT, instalas el código que te proporciona y compruebas un producto. Todo perfecto: el precio aparece correctamente.
Enhorabuena. Ahora vamos a comprarlo.
- ¿Se calcula bien el IVA?
- ¿Y si aplicamos un cupón?
- ¿Y si el cliente está en Canarias?
- ¿Y cuando se renueva automáticamente una suscripción?
Ah. Que eso no lo habíamos probado. Pequeño detalle.
El código puede resolver exactamente lo que le has pedido y provocar un comportamiento inesperado en otra parte de la tienda. Por eso, cuando trabajas con una web que tiene clientes, pedidos y dinero de por medio, no basta con comprobar que ha desaparecido el error. Hay que revisar qué hemos modificado y qué otras funcionalidades pueden verse afectadas.
La diferencia entre un código que parece funcionar y una solución profesional está en todo lo que se comprueba después.
Lo mejor viene cuando llamas al técnico.
—Pedro, la web no funciona.
—¿Has tocado algo?
—No.
—¿Seguro?
—Bueno, he puesto un código que me ha dado ChatGPT.
—¿Dónde?
—No sé. Donde me ha dicho.
Maravilloso.
Esto es como llevar el coche al mecánico después de haber desmontado el motor siguiendo un tutorial de YouTube. Con una diferencia: tú necesitas que la tienda vuelva a vender. Y la necesitas funcionando para ayer.
Porque una cosa es experimentar con inteligencia artificial y otra que tu cliente lleve dos días sin poder finalizar una compra.
No necesitas dejar de utilizar la IA. Necesitas saber cuándo parar.
La inteligencia artificial puede ser una gran aliada para cualquier agencia digital. Pero antes de introducir código en una web de producción conviene hacerse unas preguntas:
- ¿Entiendes realmente qué modifica?
- ¿Es compatible con las versiones de WordPress, PHP y los plugins instalados?
- ¿Tienes una copia de seguridad que puedas restaurar?
- ¿Puedes probarlo antes en un entorno de pruebas?
- ¿Has comprobado que no afecta a otras funcionalidades?
Y la más importante: si algo falla, ¿sabrías identificar el motivo y revertir los cambios?
Si la respuesta es no, quizá haya llegado el momento de pedir ayuda. No porque la IA sea mala, sino porque utilizar una herramienta no significa automáticamente dominar el trabajo que hace. Y no pasa absolutamente nada por reconocerlo.
Tu agencia no tiene por qué comerse todos los marrones.
Tienes una agencia digital, clientes que atender, campañas que preparar, presupuestos que enviar y proyectos que entregar. Entonces aparece una incidencia de WordPress que parece sencilla.
Abres ChatGPT, pruebas una solución y después otra. Modificas una función, desactivas un plugin y tres horas después sigues investigando qué demonios está pasando. Mientras tanto, el presupuesto que tenías que enviar esta mañana sigue esperando.
¿Sabes qué? No tienes por qué hacerlo tú. Para eso existen los técnicos especializados.
Qué concepto más extraño, ¿verdad? Pagar a alguien que sabe solucionar un problema para poder dedicarte a lo que realmente te da de comer.
Haz lo que te salga de los plugins.
En serio. Utiliza ChatGPT, prueba herramientas, experimenta y automatiza. Haz que la IA te escriba código, te prepare funciones y te explique cómo funciona WordPress. Me parece estupendo.
Pero cuando tengas una web de un cliente delante, recuerda una cosa: la IA puede ayudarte muchísimo. Lo que no puede hacer es asumir por ti las consecuencias de introducir una modificación que no entiendes.
Si la solución no funciona, alguien tendrá que investigar qué ha ocurrido. Ahí es donde sigue haciendo falta conocimiento, experiencia y criterio técnico.
Y ahí entro yo.
Soy Pedro. Me dedico a resolver problemas con WordPress, WooCommerce y plataformas de formación online. En 112Tecnologico ayudo a agencias digitales y negocios que tienen cosas mejores que hacer que pasarse una mañana peleándose con un error de PHP.
También utilizo inteligencia artificial. Y mucho. Pero reviso lo que genera, compruebo las soluciones y procuro entender qué estamos modificando antes de tocar una web en producción.
No vengo a decirte que dejes de utilizar la IA ni a darte una conferencia sobre cómo deberías trabajar. Tienes un marrón, me lo cuentas y lo revisamos. Cuando acordamos cómo abordarlo, me pongo con ello. Tú puedes seguir ocupándote de tu negocio, que bastante tienes ya con tus clientes.
Y si has pegado un código que te ha dado ChatGPT y ahora tu WordPress parece un árbol de Navidad, tampoco hace falta que me cuentes que no has tocado nada. Dímelo. Nos ahorramos tiempo.
112Tecnologico. Haz lo que te salga de los plugins.
Cuando la cosa se vaya a la mierda, ya sabes a quién llamar.




