Qué información no debes compartir con ChatGPT: contraseñas, datos bancarios, documentos privados y claves API.

No pegues esto en ChatGPT: 10 cosas que deberías revisar antes de compartirlas con una IA

Te llega un correo de un cliente. Es largo, está enfadado y no tienes ninguna gana de perder veinte minutos redactando una respuesta.

Ctrl+C.

Abres ChatGPT.

Ctrl+V.

«Respóndele educadamente y dile que lo estamos revisando».

Diez segundos. Maravilloso.

El problema es que en ese correo iban el nombre del cliente, su dirección de correo, su teléfono, el número de pedido, la firma de la empresa y seguramente alguna cosa más que ni siquiera has mirado.

Pero tranquilo. Lo importante es que ChatGPT te ha escrito un correo estupendo.

La IA es maravillosa. El Ctrl+C y Ctrl+V a veces no tanto.

Que quede clara una cosa antes de que alguien saque las antorchas: utilizo inteligencia artificial todos los días.

La uso para programar, revisar código, entender errores, resumir documentación, preparar respuestas, comparar soluciones y ahorrarme horas de trabajo.

Me parece una herramienta brutal.

El problema no es utilizar ChatGPT, Gemini, Claude o cualquier otra IA.

El problema aparece cuando tratamos la caja donde escribimos como si fuera una libreta privada que vive mágicamente dentro de nuestro ordenador.

No funciona exactamente así.

Cuando utilizas un servicio de inteligencia artificial estás enviando información a un servicio externo. Y antes de pulsar Enter conviene dedicar diez segundos a comprobar qué demonios acabas de pegar.

No hace falta convertirse en paranoico. Hace falta mirar.

1. El correo completo de un cliente

Esta probablemente sea una de las más habituales.

Un cliente escribe un correo largo y quieres resumirlo, contestarlo o saber exactamente qué está pidiendo.

Copias el mensaje entero.

Y dentro viajan:

  • nombre y apellidos;
  • correo electrónico;
  • teléfono;
  • firma corporativa;
  • números de pedido;
  • datos sobre su empresa;
  • y toda la conversación anterior porque, ya puestos, para qué vamos a borrar nada.

¿Necesita realmente la IA saber que el cliente se llama Manolo García, vive en Cuenca y su pedido es el 18472 para ayudarte a redactar una respuesta?

Normalmente no.

«Un cliente reclama un pedido que lleva cinco días de retraso. Redáctame una respuesta profesional explicando que estamos revisándolo» suele ser suficiente.

2. Facturas, nóminas y documentos que llevan media vida dentro

Las IA pueden analizar documentos. Y eso es tremendamente útil.

Subes una factura y preguntas qué conceptos aparecen. Subes una nómina porque hay algo que no entiendes. Subes un documento porque quieres que te lo resuma.

Hasta ahí, estupendo.

El problema es que esos documentos pueden contener DNI, domicilio, teléfonos, números de cuenta, salarios, información laboral o datos de otras personas.

Información que quizá no necesitas proporcionar para obtener la respuesta que buscas.

Antes de subir el documento entero, pregúntate si puedes copiar únicamente la parte relevante o eliminar los datos identificativos.

Es menos cómodo.

También es menos cómodo poner el cinturón de seguridad y mira, al final nos hemos acostumbrado.

3. Conversaciones de WhatsApp que no son solo tuyas

«Analiza esta conversación y dime quién tiene razón».

Una frase preciosa para destruir una tarde.

Pero dejando las relaciones humanas aparte, recuerda algo bastante obvio: una conversación de WhatsApp tiene al menos dos participantes.

Tú puedes decidir qué haces con tus datos.

Los de la otra persona ya son otra historia.

Si necesitas analizar el contenido, normalmente puedes eliminar nombres, teléfonos, direcciones y cualquier información que permita identificar a los participantes.

4. Contratos completos porque da pereza buscar la cláusula

Quieres saber qué ocurre si cancelas un contrato.

Podrías localizar la cláusula correspondiente.

O podrías subir las veintisiete páginas porque vivimos en 2026 y claramente hemos venido aquí a jugar.

Dentro puede haber información de clientes, proveedores, empleados, precios negociados, condiciones comerciales, firmas y datos que no tienen absolutamente nada que ver con tu pregunta.

Cuanto menos contenido innecesario envíes, mejor.

5. Información médica o especialmente sensible

Aquí conviene bajar un poco el tono de broma.

Informes médicos, diagnósticos, tratamientos, documentación psicológica o cualquier otra información especialmente sensible merecen bastante más cuidado que preguntarle a una IA cómo hacer una tortilla de patatas.

La inteligencia artificial puede ser útil para ayudarte a entender un documento complejo, pero antes de subirlo entero elimina todo aquello que no sea necesario para la consulta.

Y si la decisión puede afectar seriamente a tu salud, la IA no sustituye al profesional correspondiente. Bastante trabajo tienen ya los médicos como para que ahora tengamos que diagnosticar una analítica con tres prompts y mucha fe.

6. Contraseñas, claves API y tokens: aquí no hay mucho debate

Esto debería ser obvio.

Luego trabajas unos años en soporte técnico y descubres que nada es tan obvio como parecía.

No pegues:

  • contraseñas;
  • claves API;
  • tokens de acceso;
  • claves privadas;
  • credenciales FTP o SFTP;
  • accesos al hosting;
  • contraseñas de bases de datos.

Si necesitas enseñar una configuración a una IA, sustituye esas partes por algo como:

API_KEY="MI_CLAVE_OCULTA"

No necesita conocer la clave real para explicarte cómo funciona el código.

7. El wp-config.php entero porque WordPress no arranca

Esta me toca especialmente de cerca.

WordPress falla, aparece un error y decides preguntarle a ChatGPT.

Hasta ahí, perfecto.

Entonces alguien tiene la maravillosa idea de copiar el archivo wp-config.php entero para darle «más contexto».

Ese archivo puede contener el nombre de la base de datos, usuario, contraseña y claves de seguridad de WordPress.

Vamos, prácticamente la cesta de Navidad del atacante.

Si necesitas revisar una línea concreta, copia esa línea y sustituye previamente cualquier credencial.

La propia documentación de WordPress deja claro que sus claves de autenticación deben mantenerse secretas.

Documentación oficial de WordPress sobre wp-config.php

8. Logs de errores: una mina de oro. Para ti y a veces para cualquiera.

Los logs son fantásticos para encontrar problemas.

También pueden contener rutas del servidor, direcciones IP, correos electrónicos, identificadores de usuarios, peticiones completas, nombres de archivos y otra información que quizá no quieras compartir alegremente.

¿Quiere decir eso que no puedes utilizar una IA para analizar un log?

No.

Quiere decir que antes de pegar dos mil líneas conviene buscar si dentro hay información sensible y eliminar lo que no sea necesario.

Yo mismo utilizo IA para revisar logs. La diferencia está en saber qué le estás dando.

9. Exportaciones de WooCommerce con todos tus clientes

«Tengo un problema con estos pedidos. Analiza este CSV».

Y acabas de subir nombre, apellidos, correo, teléfono, dirección, productos comprados e historial de pedidos de quinientas personas.

Para averiguar por qué falla una columna.

Quizá podamos hacerlo mejor.

Crea una copia, elimina las columnas innecesarias, sustituye los datos reales por valores ficticios y conserva únicamente las filas necesarias para reproducir el problema.

Si el error se reproduce con cinco pedidos inventados, no necesitas utilizar quinientos pedidos reales.

10. «Lo he anonimizado»: Pedro Pérez ahora se llama Usuario 1

Esto también tiene gracia.

Cambiamos el nombre por «Cliente A» y consideramos que el documento ya es completamente anónimo.

Pero dejamos:

  • el nombre de la empresa;
  • su cargo;
  • la fecha exacta;
  • la ciudad;
  • el número de expediente;
  • y tres datos más que permiten saber perfectamente de quién estamos hablando.

Anonimizar no consiste únicamente en borrar el nombre.

El Laboratorio de Privacidad de la Agencia Española de Protección de Datos ha advertido precisamente sobre este problema: determinados conjuntos de información pueden permitir identificar a una persona aunque hayas retirado sus datos más evidentes.

Puedes consultar aquí el análisis del Laboratorio de Privacidad de la AEPD sobre prompts, datos personales y confidencialidad.

El semáforo antes de darle a Enter.

No hace falta preparar una auditoría de protección de datos cada vez que vas a preguntarle algo a ChatGPT.

Yo lo resumiría así:

🔴 PARA Y REVÍSALO

Contraseñas, claves API, información bancaria, datos médicos, credenciales, secretos empresariales, información especialmente sensible o datos de terceros que no necesitas para hacer la consulta.

🟠 ANONIMIZA ANTES

Correos de clientes, facturas, contratos, tickets de soporte, conversaciones, logs, capturas, documentos internos, código privado o exportaciones de datos.

🟢 NORMALMENTE MENOS PROBLEMÁTICO

Información pública, ejemplos ficticios, documentación pública, mensajes de error revisados previamente o fragmentos donde ya hayas eliminado datos identificativos, credenciales e información confidencial.

No es una clasificación jurídica universal.

Es simplemente una regla para evitar hacer barbaridades con mucha eficiencia.

¿Entonces ChatGPT utiliza todo lo que escribo para entrenarse?

No necesariamente.

Y aquí conviene tener cuidado con los titulares del tipo «ChatGPT se queda con todo lo que le cuentas», porque las cosas son algo más complicadas.

En las cuentas personales de ChatGPT puedes revisar los controles de datos y desactivar que tus nuevas conversaciones se utilicen para mejorar los modelos.

También existe el chat temporal para conversaciones que no quieres que aparezcan en el historial ni se utilicen para mejorar los modelos.

Las condiciones también pueden ser diferentes en productos destinados a empresas, organizaciones o uso mediante API.

Si utilizas ChatGPT habitualmente, merece la pena dedicar dos minutos a revisar cómo tienes configurados tus controles de datos.

Información oficial de OpenAI sobre los controles de datos de ChatGPT.

Y, por cierto, que una conversación pueda utilizarse o no para mejorar un modelo no es la única pregunta relevante.

La pregunta más sencilla sigue siendo:

¿Necesito realmente enviar este dato para obtener la respuesta?

Si la respuesta es no, quítalo.

Si trabajas con WordPress, aquí tienes mi lista rápida.

Utilizar inteligencia artificial para resolver problemas de WordPress me parece perfectamente razonable.

Lo hago yo mismo.

Pero antes de copiar algo, échale un vistazo:

  • wp-config.php completo: no.
  • Contraseñas FTP/SFTP: no.
  • Credenciales del hosting: no.
  • Claves API y tokens: no.
  • Backup SQL completo: no.
  • Logs: revísalos antes.
  • Capturas del administrador: mira qué información aparece.
  • Mensaje de error sin datos sensibles: normalmente sí.
  • Fragmento de código sin credenciales: normalmente sí.

La IA puede ayudarte muchísimo a localizar un fallo.

No necesita las llaves de tu casa para hacerlo.

Cómo darle contexto a una IA sin contarle tu vida.

Imagina este texto:

Hola Pedro. Soy María López, responsable de compras de Empresa Ejemplo SL. Mi pedido 18472 realizado con el correo maria.lopez@empresa.com todavía no ha llegado. Puedes llamarme al 600000000.

Para pedirle a una IA que redacte una respuesta probablemente sea suficiente con esto:

Una clienta reclama un pedido que todavía no ha recibido. Redáctame una respuesta profesional indicándole que estamos revisando el envío y que le informaremos en cuanto tengamos novedades.

La IA sigue teniendo toda la información que necesita.

Y María puede seguir viviendo tranquilamente sin participar involuntariamente en tu prompt.

Cinco preguntas antes de pulsar Enter.

  1. ¿Hay datos de otra persona dentro de lo que voy a enviar?
  2. ¿Hay contraseñas, claves, tokens o accesos?
  3. ¿La IA necesita realmente conocer esos datos para responder?
  4. ¿Puedo sustituir los datos reales por ejemplos ficticios?
  5. ¿Me sentiría cómodo enviando esta misma información a un proveedor externo?

Si alguna respuesta te hace levantar una ceja, revisa el contenido.

Tardas diez segundos.

Probablemente menos de lo que vas a tardar luego intentando cambiar una contraseña que acabas de compartir sin querer.

No dejes de utilizar la IA. Utilízala con cabeza.

Sería absurdo dejar de utilizar estas herramientas por miedo.

Nos permiten trabajar más rápido, aprender cosas, programar, investigar y resolver problemas que hace unos años nos habrían llevado muchísimo más tiempo.

Pero precisamente porque son tan cómodas hemos empezado a pegar dentro absolutamente de todo.

Correos.

Contratos.

Código.

Facturas.

Logs.

Conversaciones.

Y alguna contraseña también habrá caído por el camino, no nos engañemos.

Antes de pulsar Enter, mira qué estás enviando.

Si hay algo que no mandarías alegremente a un desconocido, elimínalo, anonímizalo o sustituye los datos reales por ejemplos.

La IA no necesita saber quién es tu cliente, cuánto cobra tu empleado o cuál es la contraseña de tu base de datos para ayudarte con la mayoría de problemas.

Y sí, yo también utilizo ChatGPT.

Soy Pedro y trabajo resolviendo incidencias con WordPress, WooCommerce y plataformas de formación online.

Utilizo inteligencia artificial prácticamente todos los días. Para revisar código, analizar errores, buscar patrones en logs, contrastar ideas y trabajar más rápido.

No creo que el futuro consista en elegir entre humanos o inteligencia artificial.

Creo que consiste en utilizar herramientas cada vez más potentes sin olvidarnos de que seguimos siendo nosotros los que tenemos que saber qué les estamos dando y qué hacemos después con la respuesta.

Si trabajas en una agencia y tienes un marrón con WordPress o WooCommerce que ya te ha hecho perder suficiente tiempo, también puedes contármelo por aquí.

No hace falta que me mandes la contraseña en el primer mensaje.

Gracias.

112tecnologico. Tecnología sí. Cabeza también.

Pedro, de 112tecnológico

PEDRO AL TECLADO_

Soy Pedro. Me ocupo de la parte técnica.

Ayudo a negocios y agencias cuando WordPress, WooCommerce o una academia online se complican. Aquí cuento lo que aprendo trabajando con problemas reales.

¿Tienes un marrón técnico? Hablemos ↗

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